Desde que se fue mi hermano hasta que volvió estuve trabajando no menos de 12 horas por día, sin dejar de ocuparme (lo más posible) de los chicos a la noche, con lo cual dejé de lado el blog (y varias otras cosas). Después Anthony volvió, y estaba por chochear con fotos de los chicos cuando varias cosas en mi familia extendida me hicieron pensar que no daba para andar haciendo ostentación de chochura. Ahora se me acabaron las excusas; para colmo estoy como en mini-vacaciones porque Lore está con los chicos en La Falda, cuidando la casa de unos tíos.
Muy linda casa, por cierto: muchas ganas de llegar a tener una así.
Bueno, entonces, aprovechando que estoy con un poco más de tiempo, nos juntamos (Anthony, Darni, y yo) para cenar y ver los números de Except (en la cena también estuvo Ra, que si no la menciono seguro se me ofende). Si bien estamos bastante bien, queremos tener los aspectos formales y legales en orden, y sabemos que eso sale plata.
Hicimos los números, y ahora estoy deprimido: un tercio de lo que entra se lo llevaría el estado, y nos asfixia completamente. Los números empiezan a cerrar recién si nuestros clientes nos pagan un 70% más de lo que están haciendo por el mismo trabajo, o nos encargan el triple de trabajo (y encontramos y capacitamos el doble de personal para satisfacer esa demanda).
Y yo pensando en casas! qué idiota.

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