El fin de semana le dí una mano a Matt con un curso de Zope y Plone; nos ingeniamos (sin demasiado esfuerzo, gracias a Matt) para que asistiéramos los tres Excepcionales y los dos prospectivos Padawan, con la astuta idea de darles un puntapié inicial y ver cuán bien parados caían. No era ver si acaso cayeran parados, porque es gente de la Lista Corta y no hay nadie en esa Lista que no tenga pasta de wizard.
Elejir entre dos personas, cuando lo que en realidad querés es que trabajen los dos pero no te da el cuero financiero, es un embole. Finalmente el lunes nos decidimos por Natalia, y Darni se encargó de avisarle a ella y a Javier cuál había sido nuestra decisión, y cómo llegamos a ella. Me encantó la reacción de Javier, de la que destaco este párrafo:
Va en detrimento de mis expectativas, pero estoy de acuerdo con ustedes. También yo sentí que hoy la Nati está más calificada que yo para empezar con ustedes. Es justo y estoy de acuerdo, aunque eso no significa que no iba a aceptar si elegían al revez.
Mi cinismo asoma la cabeza, pero he aprendido a ignorarlo: esta reacción me confirma la idea de que es un excepcionable.
Mañana miércoles mismo empieza Natalia, 4 horas al principio hasta que aprenda los procesos y esas cosas (y nos instalemos en nuestra oficina, en vez de usar la de otro). Tenemos que conseguir muebles, algunos pedazos de computadora, un AP; tenemos que mudarnos, instalarnos, reconfigurar burocracia para que sea un servidor de intranet; tenemos que hablar con Natalia sobre lo que queremos de ella, asegurarnos de que se sienta cómoda, que pueda ser productiva; tenemos que hablar con contadores y abogados para sacar el tema de la sociedad, y de los contratos con nuestros clientes y empleados.
Además, al mismo tiempo, se está dando un curso sobre, con y en el soft que estamos desarrollando (y que todavía está en beta), y Anthony tiene cada vez menos tiempo libre porque se va de viaje. Y el Darni resfriado, y ahora yo también.
Ah, pero tenemos tarjetas personales!

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